sábado, 19 de julio de 2014

JULIÁN DE ARMAS, HIJO ILUSTRE DE LA ISLA DE TENERIFE

En presencia del presidente del Cabildo, Carlos Alonso, miembros de la Corporación insular, autoridades civiles, militares y eclesiásticas, además de familiares y allegados del homenajeado, el Salón Noble del Palacio Insular se convirtió ayer en el escenario del acto de entrega del título de Hijo Ilustre de la Isla de Tenerife al deán de la catedral de La Laguna, Julián de Armas Rodríguez.

De esta manera se cumplió el acuerdo que, en tal sentido, había tomado el Consejo de Gobierno el pasado 12 de mayo.

En el discurso de entrega de la distinción, y tras subrayar que las ciudades son resultado de los hombres y las mujeres que las habitan, Alonso elogió la figura de Julián de Armas –durante dieciséis años deán de la catedral lagunera–, de quien destacó su lucha amirable para lograr la restauración del templo. “Ha exigido, rogado, peleado, rezado y trabajado por esas piedras sagradas, dejándose la vida en ello hasta conseguirlo”.

Este tinerfeño sobresalió por su defensa del patrimonio histórico durante la etapa en la que fue ecónomo del Obispado, época en la que apostó por la necesidad de poner en valor y abrir a la sociedad canaria los bienes muebles e inmuebles de la Iglesia.

Julián de Armas se dirigió a los presentes con “profunda y sentida emoción” y compartió los tres sentimientos que, según manifestó, vivían en su corazón.

“Gratitud”, dijo, por “las consideraciones” que el presidente hizo sobre su persona; “aceptación”, en cuanto recibía el homenaje “como hombre de Iglesia que soy” y, por último, “compartir un mensaje”, dado que el acto, explicó, “nos hace pensar que el patrimonio cultural y artístico de la Iglesia Católica (...) es de un valor evangelizador incontestable” y señaló que “todos estamos llamados a conocerlo, cuidarlo, disfrutarlo y darlo a conocer”.

Tras dar las gracias se dirigió a los presentes, “porque ilustres hijos de esta amada tierra isleña son todos ustedes. Para todos, el mejor de los abrazos”, concluyó.

martes, 10 de junio de 2014

FESTIVIDAD DE SAN JOSÉ DE ANCHIETA

Este lunes 9 de junio, la Iglesia celebra la festividad del segundo santo canario, San José de Anchieta. Por tal motivo, el obispo presidirá la Eucaristía en la Catedral, a las 19:00 horas. Posteriormente, habrá procesión hasta la Casa de Anchieta donde se realizará una ofrenda floral.

Por su parte, la Hermandad de los Caballeros de Anchieta realizaron, a mediodía de este 9 de junio, una ofrenda floral en la glorieta dedicada al santo, en la confluencia de la autopista Santa Cruz-Norte, a su paso por La Laguna. El hermano mayor, Esteban Afonso indicó que se trataba de un día muy especial para todos. "Estamos llenos de júbilo y alegría porque este es el primer año de José de Anchieta como santo. Ya la Iglesia lo ha reconocido así y en todo el mundo se reza por él. Un hecho que ha contribuido a que se conozca más en todas partes".

Por otro lado, Afonso señaló que las jornadas que se están desarrollando en la ciudad de Aguere en torno al santo, están siendo muy positivas. "Creo que con esta iniciativa la diócesis ha acertado. Las conferencias han estado muy bien seleccionadas y el concierto de Los Sabandeños fue un acto muy popular".

Por otro lado, en Brasil, la ciudad de Anchieta rinde homenaje a su patrón. Otro tanto hacen en la diócesis de Sao Paolo

lunes, 28 de abril de 2014

10 DE MAYO: 11:00 AM. Misa de acción de gracias por la Canonización del P. Anchieta.



APERTURA DEL AÑO JUBILAR: “Entrar por sus puertas con acción de gracias”

 En la tarde de este domingo 27 de abril, el obispo presidía en la Catedral la Misa de Apertura del Año Jubilar que se prolongará hasta abril de 2015 con motivo del Centenario y la Reapertura de la Santa Iglesia Catedral.
La celebración se inició en el exterior del templo, concretamente en el atrio principal de Catedral. Allí se leyó el decreto episcopal para este acontecimiento: Posteriormente el Obispo abrió la que será “Puerta de los Peregrinos” proclamando la afirmación del salmo 99: “Entrar por sus puertas con acción de gracias”.
Ya en el templo, se pasó a leer el documento de la Penitenciaria Apostólica concediendo la Gracia de la Indulgencia Plenaria a los que peregrinando a la Catedral de Nuestra Señora de los Remedios cumplan debidamente con las condiciones acostumbradas.
El Obispo en la homilía comenzó recordando la confluencia de varios acontecimientos en este domingo llamado de la Divina Misericordia, día de la octava de Pascua, jornada de las Vocaciones nativas, de la canonización de dos papas, de apertura del Año Jubilar.
En relación a la Palabra de Dios proclamada en la Misa, el prelado nivariense recordó la situación de los apóstoles tras la muerte de Jesús:Encerrados, con miedo, aterrorizados y sin futuro, con dificultades para creer,  pero “aparece ¨Jesús y con Él los efectos de su resurrección: paz, alegría, fe, amor, comunión fraterna, solidaridad…”Se alegran al ver al Señor que abre las posibilidad de un futuro nuevo, puesto que el “poder de la resurrección es un torrente de vida que nos riega a todos”- dijo.
La fe- prosiguió- “genera una vida nueva, un nuevo modo de ser y de relacionarse con Dios, con las personas y las cosas. Es lo que se ve en la lectura de los Hechos de los Apóstoles, “ahí tenemos los efectos de la resurrección sobre las personas, no ya en meros sentimientos de paz, alegría y amor, sino en actos concretos”.
 En otro momento de su intervención recordaba Bernardo Álvarez  lo dicho esta misma mañana por el Papa Francisco:Esta esperanza y esta alegría se respiraba en la primera comunidad de los creyentes, en Jerusalén, de la que hablan los Hechos de los Apóstoles como hemos escuchado en la segunda Lectura. Es una comunidad en la que se vive la esencia del Evangelio, esto es, el amor, la misericordia, con simplicidad y fraternidad. Y ésta es la imagen de la Iglesia que el Concilio Vaticano II tuvo ante sí. Juan XXIII y Juan Pablo II colaboraron con el Espíritu Santo para restaurar y actualizar la Iglesia según su fisionomía originaria, la fisionomía que le dieron los santos a lo largo de los siglos.
Aquí, sostuvo, es donde debemos situar el Año Jubilar, “nosotros también podemos esperar que la misericordia del Señor llegue a nosotros”. “Es un año con muchas posibilidades para nuestra vida personal y para nuestras comunidades parroquiales y de vida consagrada, para grupos y movimientos eclesiales…” “El Año Jubilar en esta diócesis tiene como objetivo  restaurar y actualizar nuestra Iglesia Diocesana según su fisionomía originaria, que vemos en los Hechos de los Apóstoles”- explicó.
Por último recordó el horizonte de la venidera celebración del bicentenario de la diócesis, en el 2019, para citar a los papas canonizados hoy, a San José de Anchieta y al Santo Hermano Pedro para  proponer que “también nosotros queremos trabajar para ser santos y para dar a nuestras comunidades esa fisonomía de la Iglesia en sus orígenes”.